jueves, 31 de diciembre de 2009

MANUEL ACOSTA, SAYCOPE Y LA PROPIEDAD INTELECTUAL





Estimado Orlando:

Perdóname por no haber asistido el 25 de los diciembres, al homenaje que mereció por su cumpleaños, tu señor padre el querídisimo Jesús Soto, octogenario bohemio, amigo de los más grandes criollos que esta ciudad y en especial nuestro querido barrio del Rímac han traído a este valle de lágrimas.

Gracias a don Jeshu, como cariñosamente lo llamábamos sus sobrinos de toda la "buena familia", tuve la oportunidad de conocer centros musicales en nuestro bajopontino barrio, a decir de don Juan Chumbiray, esos "rincones tortuosos de fama mundial" que han ido desapareciendo con el tiempo, el olvido y la desidia de nuestras autoridades y la nueva Lima.

De las tantas noches compartidas en sana bohemia, nunca olvidaré la madrugada que tu viejo me llevó a conocer SAYCOPE, si hermano, la recuerdo especialmente cuando se habla de propiedad intelectual como mercancía de la globalizadda sociedad neoliberal, como el Coronel Aureliano Buendía del Gabo, cuando muchos años después frente al pelotón de fusilamiento, había de recordar aquella remota tarde en que su padre lo llevó a conocer el hielo.
Mis veinte años de edad permitían que pernocte sin ningún apuro y que mi querida Universidad Mayor me tuviera la paciencia del caso cuando las clases matutinas me recibían con unas ojeras de oso panda, las veces que podía llegar; estimo que las agujas del reloj marcaban las tres de la madrugada, cuando ingresé a la vieja casona rimense de la Av. Francisco Pizarro, recuerdo de aquella noche la guitarra de Waldy Pedraza, la voz de Amador Arnéz, el fino canto de quien años después fuera mi amigo, don Manuel Quispe, la belleza de los versos hechos canciones de don Raúl Valdivia Lizárraga y por supuesto allí estaba el anfitrión, ilustre como un cacique rebelde, enciclopédico y poeta como un francés y cunda como todo criollo dueño de una esquina y una calle insoportable para los que sienten que la ironía puede matar sus braquicéfalas ideas, con más precisón que los ingenuos ataques a la corrpción, allí teníamos a don Manuel Acosta Ojeda, el querido MAO.

¿Que tal gentaza no compadre?, habían dos circunstancias que marcaron mi existencia, la primera fué a los cuatro años cuando mi viejo me llevó al Nacional un domingo de triplete para ver y hacerme hincha del Muni, golazo de Tito a Dimas Zegarra un arquero gigante, algo ingenuo y que lo único que hizo todo el partido fué cuidar que el maestro Drago no le colara un sombrero, casi lo logra, pero faltando un minuto para el final del partido, allí estaba la calidad del líder del equipo de la franja, para la alegría de los ediles y la tristeza de los cremas; la segunda fué mi ingreso a la cuatricentenaria, nuestra querida alma mater compadre, "Plaza de Victorias", lugar en el que hice imperecedera amistad con algunos de mis condiscípulos de la 77-D y los que muchas veces compartieron nuestras jaranas inteminables como JJ Landeo, Huguito Núñez, Pochita Pérez, Katia Chumo, Ricardo Zuluaga, Carlitos Caparó, Pedrito Villanueva, mi tocayo Betito Escudero, Luchito Bolo, entre otros grandes.

La tercera circunstancia, definitivamente implica el orgullo de poder haber compartido la noctámbula fraternidad saycopana, por eso desde mi modesto ministerio de la defensa, considero necesario no abandonar la lucha por la reivindicación de los creadores populares y por ende del mal trato que ha sido víctima uno de los mas ilustres compositores y peruanos del siglo XX como lo es Manuel Acosta, por supuesto que el maestro está muy lejos de esos menesteres, no están a la altura de un poeta que siempre rechazó la moneda y prefirió el verso fino.

En la época de la corrupta dictadura de Fujimori, se aprobó por Decreto Legislativo 822, Ley sobre los Derechos de Autor, hasta ahora no reglamentada, increíble, la misma obliga a las sociedades de gestión de los derechos de los creadores, a que cumplan con requisitos atentatorios contra el constitucionalmente protegido derecho a la libre asociación, para que sean autorizadas a funcionar por la Oficina (hoy Dirección) de los Derechos del Autor del INDECOPI; lógicamente, se apuntaron los cañones de ese barco corsario de la corrupción contra Manuel Acosta y SAYCOPE, los días estaban contados para la Atenas de nuestra música, donde se cultivaba el buen gusto, el arte y se preservaba lo genuino, la consigna de borrarla del mapa contó con la silenciosa aquiescencia del poder judicial, esos jueces estimo deben tener dos piernas derechas para el baile y dos hemisferios izquierdos en el cerebro. Por supuesto, SAYCOPE dió pelea, pero nada pudo hacer ante la ilegalidad y la inconstitucionalidad que se manejaba en el Perú de aquel entonces.
Resulta ya cosa del pasado y groseramente desproporcionada que se acoja el principio de la inversión de la carga de la prueba en favor del autor, cuando asociaciones como APDAYC tienen más de diez inmuebles valorizados en unos dos millones de dólares, son propietarias de estaciones de radio, compran catálogos sin dictámen técnico previo de empresas como IEMPSA con dinero de sus asociados y según sus estatutos, dicen ellos vigentes pero no inscritos, uno de sus Presidentes, conocido como compositor desconocido, gana la friolera de trecientos mil soles anuales, que es un insulto a la modesta y difícil vida a la que son condenados por esta dictadura de lo absurdo los verdaderos compositores, quienes cobran cincuenta soles por sus regalías por todo el año y ven con la autoestima destrozada, cómo pocos descompositores que son parte del entorno de ese reyezuelo mezcla de bufón sin castellano y dictador sin camisas negras, reciben más de cuatrocientos mil soles, con el pretexto que están de moda y que el diccionario de la Real Academia no constituye prerequisito para el enriquecimiento a costa de otros.

En estos tiempos, no sé a quien se le puede ocurrir que el derecho pueda aceptar como la parte más debil a la APDAYC cuando pretende cobrarle con su maquinaria para militar por el uso de la música que dice administrar, al humilde chino Jorge, el peluquero del barrio que sobrevive cobrando cinco "luquitas" por corte y que no maneja camionetas cuatro por cuatro, con conductores mas borrachos que el amigo elegido, que hace los grandes negocios entre gallos y medianoche, materializando de esta manera toda una muestra de poder surrealista, que estoy seguro el Tribunal Constitucional tendrá en cuenta al momento de fallar en contra de un sistema que sólo favorece a uno pocos, en desmedro de los grandes creadores de nuestra nación.

Este año será decisivo para la propiedad intelectual en el Perú, el Tribunal Constitucional decidirá si para los casos específicos los malhadados artículos de la 822 son inaplicables. Ya existe un precedente, sentencia de nuestro TC que ha sido soterrada y escondida bajo la alfombra, por los incapaces del INDECOPI, pero la dialéctica dice mi querido Orlando, que esto tiene que cambiar y que los creadores en nuestro país tienen que ser defendidos en toda instancia y no morir vapueleados por el desdén y la malversación de su patrimonio.

El término opuesto a corrupción, mi estimado amigo es TRANSPARIENCIA, al Consejo Directivo de la APDAYC y a su genuflexo Comité de Vigilancia, se la ha solicitado las copia de los contratos suscritos por APDAYC para la compra de IEMPSA, en el que figura quienes adquieren esos activos inactivos, los contratos de compra y venta de Discos Independientes, el contrato de adhesión de uno de los compositores mas notables de esa institución, los documentos que sustentan la compra venta de las radios, los diez inmuebles sobrevaluados y otros más, la respuesta ha sido el silencio y la persecución implacable contra quien osa solicitar esos documentos, pero igual a través del Habeas Data, mas temprano que tarde, el supremo intérprete de nuestra Constitución ordenará que esos documentos sean mostrados a quien los solicitó, por cuanto todas esa compras han sido efectuadas con el dinero de los creadores y el corrupto sistema de Propiedad Intelectual tambaleará como preludio de su fin, para dar origen a uno mas justo y equitativo.
Por ese desde este contertulio blog mi homenaje, a don Manuel Acosta Ojeda, poeta comprometido, luchador social infatigable, ícono de nuestra cultura e inspirador de las tesis propuestas por los alumnos del Taller de Derecho de Propiedad Intelectual de la Universidad Federico Villarreal, que este año van a debatirse en el Tribunal Constitucional, para que se acabe de una buena vez con la tiranía del monopolío de una sociedad de gestión que compra cualquier cosa y sólo reparte lo que es de todos a algunos pocos y que trata a los compositores que piensan diferente con la crueldad que te permite la ignorancia.
El amor no sería amor sin "Cariño", "Madre" es el himno al amor desinteresado de la vieja, la esperanza no anidaría en los ojos de la mujer que amamos sin"Si tu me quisieras", para la lucha combativa y cotidiana una "Canción de Fé", para la compañera eterna "Siempere" y que mejor constancia de registro para Dios sobre la naturaleza que creó, que el certificado autoral expedido por MAO "En un atardecer".
Grande maestro, por sus conocimientos, su nobleza y por su enviadiable creatividad.
Me despido compadre, no sin antes regalarle estos versos del buen Juan Gonzalo a nuestros hermanos Curro y Calichi, "Si no fuera poeta, expresidiario, extranjero hasta el colmo de la gracia, descubridor de calles en la noche, coleccionista de apellidos pálidos, quisiera ser cartero de los tristes, para que ellos bendigan mis zapatos".
Dale un abrazote a don Jeshu y dile que no se preocupe, él sabe que a su sobrino, como buen edil le gusta poner el cuerpo donde los buenos toreros ponen la muleta.


























































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